Producto no es hacer más, es decidir mejor

La cultura del backlog infinito nos ha enseñado a valorar la producción. Pero el trabajo más importante del producto digital es el que ocurre antes de construir cualquier cosa.

Hay una trampa muy cómoda en los equipos de producto: confundir actividad con progreso.

El backlog crece, los sprints se cierran, las funcionalidades se lanzan. Y sin embargo, los problemas reales persisten. Los usuarios no encuentran lo que buscan. El negocio no crece como esperaba. Los indicadores no se mueven en la dirección correcta.

El problema no suele ser la calidad de la ejecución. El problema suele ser la calidad de las decisiones previas.

El coste de construir lo incorrecto

Construir una funcionalidad que nadie usa tiene un coste muy alto. No solo el coste directo de diseño, desarrollo y pruebas. También el coste indirecto: la complejidad añadida al sistema, la deuda técnica acumulada, el tiempo de mantenimiento futuro, y el coste de oportunidad de no haber construido algo que sí generaba valor.

Ese coste suele ser invisible en el momento de la decisión. Pero se paga durante años.

Decidir qué no se hace es trabajo de producto

La mayoría de los equipos entienden el roadmap como una lista de cosas que se van a construir. Rara vez lo entienden como una lista de cosas que se han decidido no construir, al menos de momento.

Pero son la misma lista. Cada decisión de incluir algo es una decisión de excluir otra cosa. El tiempo y los recursos son finitos. La clave está en ser explícito sobre eso.

Un buen criterio de priorización no solo ordena. También permite rechazar con argumentos. Poder decir “no hacemos esto porque…” es tan importante como poder decir “hacemos esto porque…”.

Lo que realmente distingue a un buen equipo de producto

No es la velocidad de entrega. No es el número de features lanzadas. No es el uso de determinadas metodologías.

Es la calidad de las preguntas que hace antes de construir.

¿Cuál es el problema real? ¿Para quién? ¿Con qué frecuencia lo experimenta? ¿Qué pasa si no lo resolvemos? ¿Qué métricas cambiarán si lo resolvemos bien? ¿Hay formas más simples de validar la hipótesis antes de construir la solución completa?

Hacer esas preguntas no ralentiza el trabajo. Lo orienta. Y esa diferencia, a medio plazo, es enorme.


Producir más cosas no es el objetivo. El objetivo es generar valor real para quien usa el producto. A veces eso requiere construir. Muchas veces requiere entender, desechar y priorizar con más criterio.