Un buen equipo de diseño necesita criterio compartido, no aprobación constante

Un equipo que depende de una sola persona para aprobar cada decisión ni escala ni aprende. Cómo se construye un criterio compartido sin renunciar a la dirección.

Creo que dirigir diseño tiene más que ver con establecer criterios que con aprobar cada decisión.

Cuando todo pasa por una sola persona, ese filtro da una sensación de calidad y de control. Pero tiene dos costes que no se ven enseguida. La persona se convierte en cuello de botella, y el equipo aprende a anticipar su gusto en lugar de entender el porqué de las decisiones. Se gana consistencia a corto plazo y se pierde criterio propio a largo.

Qué es un criterio compartido

No es una lista de reglas, ni un manual de estilo, aunque pueda incluirlos. Es el conjunto de ideas que permite a cada persona decidir de forma parecida ante algo nuevo: qué se considera un buen resultado, qué se prioriza cuando hay que elegir, qué no se negocia.

Se construye con pocos elementos y mucha explicación. Unos principios de diseño breves y con razones. Una definición de calidad que incluya claridad, accesibilidad, coherencia y tono. Ejemplos reales de decisiones bien y mal tomadas, comentados. Y una frontera nítida entre lo que es innegociable y lo que queda abierto a la iniciativa de cada persona. Un criterio que solo dice “qué” no se puede aplicar a casos nuevos, mientras que uno que explica el “por qué” sí.

Delegar dentro de un marco

La autonomía funciona mejor cuando se gradúa. No todas las decisiones merecen la misma participación, y una forma sencilla de ordenarlas es por su impacto y por lo reversibles que sean. Una variante de un componente que se puede cambiar mañana no necesita aprobación. Una decisión que afecta a varios productos o que será difícil de revertir merece una revisión compartida.

Ayuda dejar claro, para cada tipo de decisión, si la persona decide sola, decide tras consultar o decide e informa. Esa claridad quita incertidumbre, evita bloqueos y hace visible dónde quiere la dirección estar presente.

El feedback cambia de sitio

En un equipo que depende de la aprobación, el feedback sirve para corregir un resultado. En uno con criterio compartido sirve para afinar el criterio. Cambia lo que se dice, porque en lugar de “no me convence” se explica qué principio no se cumple y por qué importa en este caso. Y cambia quién lo dice, porque cuando el criterio es común también lo ejercen los compañeros, no solo la dirección.

Este tipo de revisión entre iguales mejora el trabajo y, sobre todo, enseña. Quien ha explicado por qué una solución no funciona tiene más probabilidades de evitarla la próxima vez que quien solo recibió un veredicto.

Autonomía no es ausencia de dirección

Conviene no malinterpretar esto. Un equipo autónomo sin dirección no tiene libertad, tiene incoherencia. Cada persona resolverá lo mejor que pueda, con criterios ligeramente distintos, y el resultado será un producto que se nota hecho por muchos.

La dirección sigue siendo necesaria, solo que con otro contenido. Consiste en fijar el rumbo, hacer explícitos y revisar los criterios, resolver los desacuerdos que el criterio no zanja y acompañar a quien lo necesita. Y en intervenir cuando algo se sale del marco o aparece un caso que nadie había previsto.

La responsabilidad tampoco se diluye. Decidir de forma descentralizada exige que cada persona responda por sus decisiones y que la dirección compruebe, mirando resultados y no solo revisiones, que el criterio está funcionando. Esa relación con la medición del impacto es lo que impide que la confianza se convierta en abandono.

Cuando el director no está

Una forma de comprobar si un criterio es compartido es preguntarse qué ocurre cuando quien dirige no está en la sala. Si el equipo se detiene a esperar, el criterio sigue siendo de una persona. Si las decisiones se toman con razones reconocibles, se ha construido algo que no depende de nadie en concreto.

Es la misma idea de fondo que hay detrás de dirigir un equipo de diseño a distancia con un marco común y de lo que busca DesignOps cuando el equipo crece. Un equipo bien dirigido sigue funcionando cuando su responsable no está presente, y esa es una buena medida de que la dirección ha cumplido su papel.


Nota retrospectiva: reflexión escrita en 2026 sobre el contexto de noviembre de 2022.

Las opiniones expresadas son personales y no representan la posición de ninguna organización.